Historia

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Fue una antigua comarca, dentro de la Campiña cordobesa, que abarco tierras que hoy pertenecen a los términos municipales de Santaella, La Carlota, La Victoria, San Sebastián de los Ballesteros y La Rambla.

El nombre de Guijarrosa no comienza a aplicársele hasta después de la reconquista cristiana, ignorándose el que ostentaba en anteriores épocas, siendo debido, sin duda, a la gran abundancia de piedra cuarcífera que hay en todo el territorio.

Constituían el viejo paraje las tierras de Monte Alto y El Rincón, que hoy pertenecen a La Carlota, los términos de La Victoria y San Sebastián de los Ballesteros, íntegramente, las tierras rambleñas de las fincas de El maestrescuela, Santa Cruz, Cañada de la Mujer Muerta, Sant Llorente, Los Hundideros, La Trinidad de Córdoba, El Colegio, etc., mas la franja que se interpone entre Santaella, San Sebastián y La Victoria, y las tierras santaellenses que ostentan hoy el nombre de Guijarrosa.

La abundancia de vestigios de la antigüedad encontrados en suelo guijarrosense, tales como cerámicas, piezas arquitectónicas, restos de fortificaciones y piedras, demuestra claramente como su solar estuvo habitado desde tiempos remotos, como lo prueban sobradamente el hallazgo de un toro ibérico en el vecino enclave victoriano de La Calleja, muy próximo al limite septentrional de La Guijarrosa, y los vestigios de murallas aparecidos en diferentes lugares del territorio. Es perfectamente conocido el yacimiento de La Membrilla, donde afloran restos arqueológicos que avalan la veracidad de su antiguo asentamiento humano.

De la época romana aparecen constantemente nuevos testimonios y en todos los parajes se encuentran muestras de poblamiento, perdurando aun la famosa Calzada de Sacrana que de la Vía Augusta se desgajaba para dirigirse a Santaella, recibiendo hoy el nombre de Vereda del Rincón del Trapiche, que entra en este termino por la línea divisoria de La Rambla y La Carlota y se aparta de la tierra carloteña junto al arroyo de Los Cobos, para pasar a kilómetro y medio al oeste del poblado de La Guijarrosa, oeste del Cerro de La Membrilla, este del de La Coscoja y del Cortijo de Barrionuevo, para cruzar el camino del Garabato a La Culebrilla y llegar a Santaella que fue la antigua Sacrana.

En la época árabe debió pertenecer a la Cora o iklin de Torre Albaén, como los territorios comarcanos del norte que por dicho motivo fueron después agregados por el Obispo Mesa a la iglesia torrealbaenesa, al establecer sus famosas limitaciones Eclesiásticas, así como el vecino paraje de La Parrilla, donde hoy se asienta La Carlota.

En 1236, Fernando III, el Santo, conquisto la ciudad de Córdoba y al año siguiente mando que fuese expugnada una zona del terreno circundante de la capital, para librarla de los ataques de los moros que se producían constantemente. Por esta causa fue conquistada una franja comprendida entre Córdoba y las fortalezas campiñesas de Guadalcazar, Torre de Don Lucas, en La Victoria, Torre de Abenhance, Torre Albaén, Torres de Abencaes, en Fernán-Núñez. , La Rambla, Castillo de Dos Hermanas en el actual Montemayor, etc.

Santaella quedo en poder de la morisma y el territorio de La Guijarrosa, por su proximidad a la Torre de Don Luces, quedo convertido en tierra de nadie y sobre el se libraron numerosos combates, hasta que Santaella fue arrebatada a los moros cuatro años mas tarde.

"Fernando III vuelve "rebotadamente" a Córdoba por la muerte de don Alvaro Pérez de Castro, temiendo el daño que podría sobrevenir a la Ciudad y a la frontera. Permanece en ella durante trece meses.

Al ser conquistados estos lugares por el Santo Rey, fueron adjudicados a la Corona que los mantuvo en su poder hasta el año 1265, en que el rey Don Alfonso X, el Sabio, otorgó un privilegio, fechado en Sevilla en 12 de marzo, haciendo merced a la Ciudad de Córdoba de la villa de Santaella.

"Alfonso X, en agradecimiento por los servicios prestados por el Concejo de Córdoba a Fernando III y a el mismo, por honrarle "e porque ayan mas e valen mas e nos puedan fazer mayor servicio", le da Santaella con todo su termino". (ARCHIVO MUNICIPAL DE CORDOBA. Secc. 1ª, serie 2ª, núm. 5. privilegios Rodados.- ARCHIVO MUNICIPAL DE CORDOBA. Libro de Privilegios, folio 7 v.-9 r. Copia de principios del siglo XVI.- NIETO CUMPLIDO, Manuel. "Corpus Medievale Cordubensis", tomo II, Pág. 147, num. 700).

Córdoba entra así en posesión de algunos de los terrenos conquistados en este sector, entre ellos los de Santaella y La Rambla que quedan sujetos al Concejo Municipal de la Ciudad, nombrando alcaides para sus castillos y regidores para sus villas.

El poblamiento del lugar de La Guijarrosa , después de la conquista, debió tener lugar en época no determinada, mas, debió ser temprano no, por la gran distancia que le separaba de Santaella y de La Ram bla. Sabemos que el Obispo de Córdoba, don Fernando de Mesa, crea la Iglesia de Almazán, en 1260, en tierras que hoy pertenecen a La Vic toria y La Carlota y que parte de las de La Victoria fueron adjudicadas a la de Torre Albaén; pero no hemos encontrado documentos referentes a La Guijarrosa que nos indiquen claramente lo que fue de este territorio en el orden espiritual, aunque damos por descontado que debió ser agregado a la Iglesia de Santaella. Sin embargo, hay cuestiones que sobre esto nos hacen dudar y que trataremos de poner en claro al hablar del aspecto religioso de La Guijarrosa.

Es posible que, en principio, La Guijarrosa de Santaella perteneciese a la Torre Blanca que englobaba un extenso territorio de La Guijarrosa antigua y levantaba su fortaleza al sur de la actual villa de San Sebastián de los Ballesteros, en tierras hoy de La Rambla, donde todavía queda un paraje con aquel nombre. Los documentos posteriores a la reconquista nos hablan de esta torre y por ellos sabemos que eran numerosas las fincas y heredades acogidas a su emparo, en cuanto a defensa y seguridad, lo mismo que sucedía en los sectores de Torre de Don Luces, Torre Albaén y otros.

En el territorio de La Guijarrosa, el suroeste de la actual población y a poca distancia de la misma, existió la fortaleza de Las Siete Torres, que no sabemos en que época fue erigida ni por quien, pero que se menciona en documentos del medievo, con motivo de diversos litigios surgidos en torno a algunas heredades de su entorno. Hoy, este fortificación ha desaparecido, pero el lugar en que se alzara sigue siendo conocido como Siete Torres y como prueba de su existencia nos quedan estos testimonios:

Un documento de 17 de septiembre de 1313, sobre tierras del paraje de San Nicolás, en el nabazo de les Siete Torres. Se conserva en el Archivo municipal de la Ciudad de Córdoba, cajón D, y lo señala Manuel Nieto Cumplido en su trabajo "Índice y Catalogo de todos los papeles del Archivo de la Ciudad de Córdoba", publicado en los Boletines 98 y 99 de la Real Academia de Córdoba. Año.l978.

Un segundo documento incluido en un libro de sentencias de un Juez de términos, datado de 1491 a 1498, en el que se trata de sendos pleitos sobre los cortijos de La Membrilla, Prado Rubio y un nabazo de Siete Torres, todos ellos del entorno geográfico de La Guijarrosa. Se custodia este libro en el mismo archivo, también en el cajón D, y lo menciona Nieto Cumplido en su citado trabajo.

Y un tercero, fechado en 1517, que se refiere a un proceso seguido por el Concejo de Córdoba sobre el aprovechamiento de una fuente que va a dar a Siete Torres, contra don Pedro de Godoy. También se encuentra en. el cajón D del archivo citado y lo reseña Nieto Cumplido en su trabajo mencionado